Sin embargo, todo eso ahora parece estar en duda.
Y es que Kathryn Bigelow quiere filmar en la Triple Frontera (Argentina, Brasil y Paraguay), una película bajo ese título, y que, hasta donde se sabe, va a venir a repasar lo que ya se dijo hasta el cansancio: que la zona es un epicentro de mafias, contrabando y narcotráfico, pero además, un refugio y centro de financiación del terrorismo islámico”.
Está claro. Nada que no se haya dicho. Lo que sorprende es que dada su trayectoria, ahora Bigelow se descuelgue con una película tan funcional a los intereses de la Casa Blanca y de las grandes corporaciones. Y es que martillar siempre sobre el mismo clavo, es parte de la estrategia.

Kathryn Bigelow, la responsable de “Triple Frontier”
Pero en la zona de las Cataratas del Iguazú y la Triple Frontera, aún cuando fuera cierto (eso no difiere de lo que pasa fronteras adentro de muchos otros países del llamado ‘primer mundo’) que existen mafias, drogas y árabes malvados, también se encuentra el acuífero con una de las reservas de agua subterránea más importantes del planeta.
Sin demasiado esfuerzo pueden encontrarse centenares de datos respecto al tema. O bien sobre el Acuífero Guaraní y su importancia, o bien sobre las medidas que Brasil viene adoptando para defensa del Amazonas, o respecto al cambio de paradigma de los ejércitos de Brasil y Argentina que llevaron su “hipótesis de conflicto” a la defensa de los recursos naturales.
Durante la década neoliberal de los ’90, Argentina le abrió la puerta a infinidad de ejercicios militares de tropas norteamericanas que se dieron tanto en la zona selvática de Misiones (la provincia que comparte el punto tripartito), como en otras provincias del Litoral y del norte.
Nada de todo esto sorprende, a excepción de que la película que se pretende filmar en la segunda mitad de este año (en gran medida) en Paraguay, caiga en esta tópica.
Subiendo el interés
El segundo punto interesante es que si bien los gobiernos de los tres países ligados a la Triple Frontera ya manifestaron su malestar por el proyecto cinematográfico (que por su contenido, en España barajan denominarlo “Zona sin ley”), eso sirve para aumentar el interés del público y la expectativa, de cara a la presentación del film en 2011.
La Ministra de Turismo de Paraguay, Liz Cramer se refirió a la polémica película, días atrás, y dijo que después de hablar con sus pares de Argentina y Brasil, los tres coincidieron en que el proyecto del film “pone en el ojo del huracán a la Triple Frontera y no tiene más intención que ensuciar la imagen del país (Paraguay), como los malos del mundo”.
Al mismo tiempo, Cramer dijo que en principio no se negarían los permisos para la filmación, en función de que los tres países son países libres. Pero sí remarcó que por parte del gobierno paraguayo no habrá apoyo al proyecto de Bigelow.
“Esto no tendría que tener ningún respaldo público. Sería estúpido colaborar por dos pesos con extranjeros que vienen a pintarte como la basura más grande del planeta”, dijo Cramer, llamando a la población a unirse al boicot contra la producción.
Y aún cuando recibiera la negativa a la producción, está claro que la industria del cine norteaméricano cuenta con los medios como para reproducir los escenarios que desee, donde lo desee. Un “no” no sería obstáculo, aunque, paradójicamente, contribuiría a generar todavía más atención sobre la cinta.

No hay comentarios:
Publicar un comentario