Con esta entrega se cierra el informe “Agua que no has de beber”, y se cierra, también, el círculo sobre la importancia de América Latina en cuanto a reservas de agua dulce, que se suman a las enormes riquezas del Amazonas.
Y es que este capítulo está dedicado, justamente, a un hallazgo reciente, que dio a conocer públicamente en la primera mitad del mes de abril de este año: la existencia del acuífero más grande del mundo justo debajo de la cuenca del Amazonas.
Decir “descubrimiento” es un poco ingenuo, cuando ya se sabe que desde hace décadas existen satélites capaces de realizar mapas de las riquezas del subsuelo planetario, y también de las reservas subterráneas de agua.
Lo denunciaba en Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, hace casi medio siglo, y desde entonces, tecnológicamente los avances han sido para “afinar la puntería” en estos rastreos silenciosos.
Pero además, este hallazgo viene a cerrar el círculo sobre un interés en la Amazonia que no es nuevo, y que como vimos en las primeras entregas de este informe lleva más de un siglo.
“Descubrieron el acuífero más grande del mundo”, fue el título de varios diarios, reproduciendo una nota de la agencia de noticias EFE, entre el 12 y el 15 de abril de este año.
En el desarrollo del material informativo se señalaba que “científicos brasileños anunciaron que descubrieron el mayor acuífero del mundo en el norte del país, una reserva subterránea de agua dulce que abarca los estados de Amazonas, Pará y Amapá”.

La reserva supera al otro acuífero enorme que tiene Brasil en su subsuelo, y que comparte con sus vecinos del sur (Paraguay, Uruguay y Argentina), el Guaraní. Pero además, los estudios que se realizaron inicialmente, ubican al recientemente hallado como el más importante reservorio de agua dulce del planeta.
En las primeras entregas decíamos que el agua no es tan escasa en el mundo como se dice, y que quizá pueda no ser del todo justa es su distribución.
Sin embargo, el hallazgo en el norte de Brasil, del que ha sido llamado “Acuífero de Alter do Chao”, así como datos de que hay en el continente americano y en África reservas subterráneas no “descubiertas”, demuestra que no está, todavía, todo dicho.
De hecho, en Sudamérica se presume que el Acuífero Guaraní podía estar unido en forma subterránea con otro gran reservorio en la Patagonia Argentina. Tras el hallazgo del “Alter do Chao”, no se descarta que también pueda ser parte de la misma “gran familia”. De confirmarse esto, Sudamérica estaría asentada sobre una reserva de agua casi tan enorme como su superficie terrestre.
El Alter
Los primeros datos que se conocen respecto del acuífero Alter do Chao, indican que es superior en volumen que el acuífero Guaraní, considerado uno de los acuíferos más grande del mundo y que abarca gran parte de América del Sur.
“El nombre de "Alter do Chao" fue otorgado por una ciudad turística ubicada en Pará, cerca de Santarém, sobre el río Amazonas”, repasaba el informe de la agencia EFE, que además daba cuenta que “los datos preliminares indican que el acuífero posee un área de 437.500 kilómetros cuadrados y una espesura de 545 metros. Es decir, menor en extensión que el Guaraní, pero mayor en espesor”.
El diario O Estado de São Paulo, de Brasil, citó al geólogo Milton Matta, de la Universidad Federal del estado de Pará, quien dijo que “tenemos estudios puntuales y datos recogidos durante treinta años, que nos llevan a pensar que podemos estar ante las mayores reservas subterráneas de agua dulce del planeta”.
Por otro lado, Matta dijo que “una característica de este nuevo acuífero es que la reserva se encuentra a una profundidad de unos 300 a 350 metros, por lo que sería mucho más fácil llegar hasta el agua que reposa en el Guaraní, que se encuentra a unos mil metros bajo el nivel de la tierra”.
La cara negativa
La agencia EFE no se privó, sin embargo, de remarcar algunos de los aspectos “negativos” del hallazgo, por ejemplo, mencionando que “la contaminación de los ríos de la Amazonía preocupa seriamente a grupos ecologistas y se atribuye, en su mayor medida, a la actividad de mineros ilegales que lanzan a los ríos el mercurio que utilizan en la extracción de oro”.
O que “estudios de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que integran Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana, Surinam, Perú y Venezuela, dicen que la minería ilegal usa entre uno y tres kilos de mercurio por cada kilo de oro extraído”.
Lo cual lleva a que “según la OTCA, en los últimos 50 años se han vertido unas mil 300 toneladas de mercurio sobre el río Amazonas y sus afluentes”.
Pero quizá el dato que deba ser todavía más preocupante, y que también es citado por la agencia EFE, es que “en el caso de Brasil, la mitad de sus reservas está en los ríos amazónicos, que discurren por regiones que tiene la menor tasa de población por kilómetro cuadrado del país, pero aún así no escapan de amenazas ambientales”. Una zona poco poblada, pero demasiado codiciada.
Palabras finales
Llega aquí, entonces, a su fin este informe especial sobre el agua y los demás recursos naturales que podrían ser motivo de conflictos en el presente y los años venideros.
Pese a que pudiera parece abundante, la información aquí vertida es apenas un humilde resumen, tomado de diversas fuentes, que tratamos de que fueran los más ricas y diversas posibles, cuando esto se pudo.
Cada cual podrá, y deberá, sacar sus propias conclusiones respecto a los dos temas tocados: reservas de agua y recursos naturales.
Pero es inevitable dejar la invitación a que ninguno de nuestros lectores se quede con esta información que les hemos ofrecido, ya que es posible ampliarla, y seguir investigando, y avanzando, cada uno, hasta donde quiera.
Aquí estaremos nosotros para recibir comentarios, sugerencias y aportes, como en ocasiones anteriores, han suscitado otros informes.
Fuentes:
Gaia Misiones (http://gaiamisiones.blogspot.com)
El Informador, México (www.informador.com.mx)
Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano
Y es que este capítulo está dedicado, justamente, a un hallazgo reciente, que dio a conocer públicamente en la primera mitad del mes de abril de este año: la existencia del acuífero más grande del mundo justo debajo de la cuenca del Amazonas.
Decir “descubrimiento” es un poco ingenuo, cuando ya se sabe que desde hace décadas existen satélites capaces de realizar mapas de las riquezas del subsuelo planetario, y también de las reservas subterráneas de agua.
Lo denunciaba en Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, hace casi medio siglo, y desde entonces, tecnológicamente los avances han sido para “afinar la puntería” en estos rastreos silenciosos.
Pero además, este hallazgo viene a cerrar el círculo sobre un interés en la Amazonia que no es nuevo, y que como vimos en las primeras entregas de este informe lleva más de un siglo.
“Descubrieron el acuífero más grande del mundo”, fue el título de varios diarios, reproduciendo una nota de la agencia de noticias EFE, entre el 12 y el 15 de abril de este año.
En el desarrollo del material informativo se señalaba que “científicos brasileños anunciaron que descubrieron el mayor acuífero del mundo en el norte del país, una reserva subterránea de agua dulce que abarca los estados de Amazonas, Pará y Amapá”.

La reserva supera al otro acuífero enorme que tiene Brasil en su subsuelo, y que comparte con sus vecinos del sur (Paraguay, Uruguay y Argentina), el Guaraní. Pero además, los estudios que se realizaron inicialmente, ubican al recientemente hallado como el más importante reservorio de agua dulce del planeta.
En las primeras entregas decíamos que el agua no es tan escasa en el mundo como se dice, y que quizá pueda no ser del todo justa es su distribución.
Sin embargo, el hallazgo en el norte de Brasil, del que ha sido llamado “Acuífero de Alter do Chao”, así como datos de que hay en el continente americano y en África reservas subterráneas no “descubiertas”, demuestra que no está, todavía, todo dicho.
De hecho, en Sudamérica se presume que el Acuífero Guaraní podía estar unido en forma subterránea con otro gran reservorio en la Patagonia Argentina. Tras el hallazgo del “Alter do Chao”, no se descarta que también pueda ser parte de la misma “gran familia”. De confirmarse esto, Sudamérica estaría asentada sobre una reserva de agua casi tan enorme como su superficie terrestre.
El Alter
Los primeros datos que se conocen respecto del acuífero Alter do Chao, indican que es superior en volumen que el acuífero Guaraní, considerado uno de los acuíferos más grande del mundo y que abarca gran parte de América del Sur.
“El nombre de "Alter do Chao" fue otorgado por una ciudad turística ubicada en Pará, cerca de Santarém, sobre el río Amazonas”, repasaba el informe de la agencia EFE, que además daba cuenta que “los datos preliminares indican que el acuífero posee un área de 437.500 kilómetros cuadrados y una espesura de 545 metros. Es decir, menor en extensión que el Guaraní, pero mayor en espesor”.
El diario O Estado de São Paulo, de Brasil, citó al geólogo Milton Matta, de la Universidad Federal del estado de Pará, quien dijo que “tenemos estudios puntuales y datos recogidos durante treinta años, que nos llevan a pensar que podemos estar ante las mayores reservas subterráneas de agua dulce del planeta”.
Por otro lado, Matta dijo que “una característica de este nuevo acuífero es que la reserva se encuentra a una profundidad de unos 300 a 350 metros, por lo que sería mucho más fácil llegar hasta el agua que reposa en el Guaraní, que se encuentra a unos mil metros bajo el nivel de la tierra”.
La cara negativa
La agencia EFE no se privó, sin embargo, de remarcar algunos de los aspectos “negativos” del hallazgo, por ejemplo, mencionando que “la contaminación de los ríos de la Amazonía preocupa seriamente a grupos ecologistas y se atribuye, en su mayor medida, a la actividad de mineros ilegales que lanzan a los ríos el mercurio que utilizan en la extracción de oro”.
O que “estudios de la Organización del Tratado de Cooperación Amazónica (OTCA), que integran Brasil, Bolivia, Colombia, Ecuador, Guayana, Surinam, Perú y Venezuela, dicen que la minería ilegal usa entre uno y tres kilos de mercurio por cada kilo de oro extraído”.
Lo cual lleva a que “según la OTCA, en los últimos 50 años se han vertido unas mil 300 toneladas de mercurio sobre el río Amazonas y sus afluentes”.
Pero quizá el dato que deba ser todavía más preocupante, y que también es citado por la agencia EFE, es que “en el caso de Brasil, la mitad de sus reservas está en los ríos amazónicos, que discurren por regiones que tiene la menor tasa de población por kilómetro cuadrado del país, pero aún así no escapan de amenazas ambientales”. Una zona poco poblada, pero demasiado codiciada.
Palabras finales
Llega aquí, entonces, a su fin este informe especial sobre el agua y los demás recursos naturales que podrían ser motivo de conflictos en el presente y los años venideros.
Pese a que pudiera parece abundante, la información aquí vertida es apenas un humilde resumen, tomado de diversas fuentes, que tratamos de que fueran los más ricas y diversas posibles, cuando esto se pudo.
Cada cual podrá, y deberá, sacar sus propias conclusiones respecto a los dos temas tocados: reservas de agua y recursos naturales.
Pero es inevitable dejar la invitación a que ninguno de nuestros lectores se quede con esta información que les hemos ofrecido, ya que es posible ampliarla, y seguir investigando, y avanzando, cada uno, hasta donde quiera.
Aquí estaremos nosotros para recibir comentarios, sugerencias y aportes, como en ocasiones anteriores, han suscitado otros informes.
Fuentes:
Gaia Misiones (http://gaiamisiones.blogspot.com)
El Informador, México (www.informador.com.mx)
Las venas abiertas de América Latina, Eduardo Galeano

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