Los pronósticos se cumplieron. Los demócratas han sufrido una de las derrotas más graves de su historia pese a una movilización masiva de último minuto. La crisis y el clima de incertidumbre económica dieron a los republicanos una amplia mayoría en el Congreso con la que esperaban luchar contra las medidas del presidente Barack Obama.
Sin embargo, Obama consigue respirar, ya que los demócratas han logrado mantener el control sobre el Senado, gracias a las victorias en estados clave. Los sueños republicanos de controlar la cámara alta se desvanecieron con las victorias de Joe Manchin en Virginia Occidental y Richard Bluementhal en Connecticut, y se confirmaron con la renovación de su asiento por California de Barabara Boxer.
La noche empezó claramente conservadora. El nuevo senador por Kentucky, Rond Paul, una de las estrellas del Tea Party, y su recién elegido colega por Florida, la joven promesa republicana Marco Rubio, fueron los primeros en confirmar una victoria anticipada por los sondeos.
"Hay una ola Tea Party y queremos lanzar un mensaje", dijo Paul a sus simpatizantes tras reconocer su victoria, "un mensaje de cordura fiscal, gobierno limitado y equilibrio presupuestario" al añadir que la labor de Washington no era la de "crear empleo sino permitir a los empresarios crearlo".
En Florida, Marco Rubio fue algo más ecuánime en su discurso. "Los resultados no son una validación del partido republicano, más bien una segunda oportunidad para cumplir lo que prometieron no hace tanto tiempo", dijo Rubio que prometió, una vez en su puesto, cambiar el rumbo de Estados Unidos que "va por la mala dirección".
Momentos antes, su padrino electoral, el ex gobernador Jeb Bush, había calificado el equipo de Obama de "gobierno opresivo".
Los ultras del Tea Party se hacen un hueco en EEUU
El movimiento ultraconservador Tea Party ha logrado abrirse paso definitivamente en la política estadounidense.
El Tea Party entró el Congreso de EEUU con la elección de sus candidatos estrellas -Rond Paul y Marco Rubio- y consolidarse como una influencia a tener en cuenta en las elecciones presidenciales del 2012.
Pero además, el movimiento cimentó su poder político al adjudicarse otras victorias en Pensilvania (Pat Toomey) y New Hampshire (Kelly Ayote) y en Wisconsin (Ron Johnson).
En Delaware, como estaba previsto, perdió Catherine O'Donnell, cuyos anuncios electorales tras ganar las primarias de su partido empezaban con "no soy una bruja". En Carolina del Sur, Nikki Haley, otra estrella del movimiento ultra, consiguió convertirse en la gobernadora del estado.
"Tengo un mensaje: vamos a devolver el Gobierno al pueblo", dijo pletórico Rand Paul, el candidato a senador por Kentucky que abrazó el movimiento ultraconservador desde sus orígenes y que logró ganar el acceso a la Cámara Alta.
Paul y el flamante senador por Florida, el cubanoamericano Marco Rubio, son las dos grandes estrellas del Tea Party que han logrado convertirse en representantes del pueblo en la Cámara Alta estadounidense.
Estas dos victorias en el Senado parecen ser un anticipo de lo que puede ocurrir en la Cámara de Representantes, a partir de ahora controlada por los republicanos y donde el Tea Party respaldaba a 129 candidatos.
Algunos de los favoritos del Tea Party ya se han asegurado su escaño en la Cámara, como Dan Coats, de Indiana, o el senador Jim DeMint, simpatizante del movimiento ultraconservador..
Marco Rubio, de 39 años, al que algunos consideran ya la gran esperanza republicana para las elecciones presidenciales del 2012, se dirigió esta noche a sus simpatizantes para avanzar que, desde su puesto de senador, exigirá "al partido republicano que regrese a sus principios, a los que abrazaba hace no mucho tiempo".
Rand Paul, un cirujano ocular de 47 años que protagonizó una campaña con declaraciones polémicas, y que llegó a acusar al presidente Barack Obama de ser "antiamericano" por culpar a la petrolera BP del vertido en el Golfo de México, prometió en su discurso llevar a Washington la austeridad fiscal que siempre ha defendido.
Fuera del Senado se quedó la pintoresca Christine O'Donnell, que logró ganar las primarias republicanas por Delaware y que, tras una campaña marcada por su confesión de coqueteo con la brujería, no logró llegar al Senado.
"Muchos de nosotros no hemos ganado, pero el sistema político ya no será el mismo. El partido republicano ya nunca será el mismo. Nuestras voces han sido escuchadas y no vamos a estar callados", dijo O'Donnell esta noche a sus votantes.
"Estamos sólo al principio. Queda mucho por hacer", dijo la candidata, augurando un a larga vida al Tea Party.
Sarah Palin, la ex candidata republicana a la vicepresidencia y una de las madrinas de O'Donnell, lamentó su derrota al afirmar, a la cadena Fox News, que "es decepcionante que no haya ganado alguien que quería sacudir el sistema".
La principal incertidumbre en la noche electoral es Sharron Angle, la candidata de Nevada que decidió apuntar más alto al querer arrebatar el escaño al líder demócrata en el Senado, Harry Reid, y de la que se desconoce todavía si ha logrado finalmente su objetivo. A esta hora no se poseen todavía resultados.
La contienda, desde luego, está muy cerrada en ese estado en el que se ha volcado la Casa Blanca apoyando a Reid.
El Tea Party irrumpió con fuerza en las elecciones de este año con sus fuertes críticas hacia lo que consideran un despilfarro del Gobierno de Barack Obama, y a la intervención gubernamental en sectores como la economía y la sanidad.
Los simpatizantes de este movimiento tienen como elementos comunes su defensa de los recortes de impuestos, la poca intervención estatal y la austeridad en el gasto, y rechazan la política del Gobierno de Barack Obama pero también son críticos con la que desarrolló su antecesor, George W. Bush.
El nuevo senador Rand Paul llegó a decir que el Medicare -el sistema sanitario que cubre a los ancianos y jubilados- es un sistema "socialista", en tanto que Sharron Angle pidió que sea cubierto por empresas privadas.
A través de sus movimientos de base, como el Tea Party Express, o el Tea Party Nation, esta red de organizaciones dio su apoyo expreso a los candidatos que coincidían con sus ideas, pero también plantó cara a los republicanos que no comulgaban con ellas.
Así, durante el proceso de primarias, los candidatos del Tea Party lograron desbancar a políticos republicanos consolidados en Alaska y Utah, y colocó a sus elegidos en Nevada y Delaware.
Diario Público, España (www.publico.es)

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