
Bolivia cuenta desde el lunes 20 de diciembre con una educación laica, cuyas líneas rectoras apuntan a que sea “descolonizadora, liberadora, revolucionaria y antiimperialista” y orientada a la reafirmación cultural de la mayoría indígena. Según el nuevo modelo, el Estado garantizará la igualdad de derechos de los alumnos, los padres podrán elegir la educación que quieren para sus hijos y se adopta el consenso en el diseño de una currícula basada en las características culturales regionales. Este año ya se habían promulgado leyes de reforma judicial y electoral dirigidas a garantizar el concepto de Estado pluricultural proclamado en la nueva Constitución.
Al promulgar la ley, el presidente Evo Morales señaló que se busca que la nueva educación “ya no sea alienada, subordinada ni sometida, sino liberadora”. Desde ahora, la religión católica deja ser una materia obligatoria en las escuelas públicas y se garantiza la libertad de conciencia y de fe, así como la espiritualidad de las naciones indígenas. Además, se fomenta el respeto y la convivencia entre las personas con diversas opciones religiosas, sin ninguna imposición dogmática.
La educación debe comenzar en lengua materna y su uso se mantendrá en todos los niveles de su formación. Dada la diversidad lingüística, en municipios o comunidades de predominio de una lengua originaria, ésta será la primera y el castellano la segunda. Se trata de una “educación de la vida y en la vida para vivir bien”, y que desarrolla “una formación integral, promueve la realización de la identidad, afectividad, espiritualidad y subjetividad de las personas y comunidades”, dijo Morales. Será una educación para “vivir en armonía con la naturaleza y en comunidad entre los seres humanos”, explicó el ministro de Educación, Roberto Aguilar.
La norma entra en vigencia mientras es objetada por la Iglesia católica y algunos sectores minoritarios, entre ellos la Federación de Maestros Urbanos de La Paz. Al igual que todas las leyes fundamentales dictadas por el actual gobierno, la oposición de derecha la definió automáticamente de “polémica”.
El presidente recordó que “los bolivianos tenemos la obligación de descolonizarnos y la mejor forma de hacerlo es mediante la educación. Lo difícil es educarnos, se puede cambiar, pero si nosotros no cambiamos, ¿cómo podemos cambiar a Bolivia?”, dijo. Coherente con lo que plantea el gobierno en el plano interno y en los foros internacionales, el nuevo sistema propugna “desarrollar una conciencia integradora y equilibrada entre el ser humano y la Madre Tierra, una conciencia productiva, comunitaria y ambiental”. Para ello, busca fomentar “la producción y consumo de productos ecológicos, con seguridad y soberanía alimentaria, protegiendo la biodiversidad y el territorio”.
Morales pidió a los docentes “concientizar a la niñez y la juventud para defender la vida en el planeta”, y recordó que en la cumbre sobre cambio climático realizada hace dos semanas en Cancún (México) “preferimos estar solos como país, pero mantenernos junto a los pueblos del mundo en esa lucha”. La ley propugna enseñar en las escuelas la relación de convivencia armónica con el entorno, asegurando su protección, prevención de riesgos y desastres naturales, conservación y manejo sostenible, “considerando la diversidad de cosmovisiones y culturas”.
De Tiempo Argentino (http://tiempo.elargentino.com)

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